Putita rusa secretario

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Le sonreí y lo besé, nuestras lenguas jugaban, el bajó sus manos a mis nalgas, me soltó y tomó de la mano, me llevó a un estudio que tiene en el jardín, ahí estaban el fotógrafo y la maquillista. Yo vi al fotógrafo y sentí como la concha se me mojaba, era muy guapo, con excelente cuerpo, después observé a la maquillista una jovencita de como 20 años, demasiado bonita, parecía modelo. El estudio tenía un baño el cual, improvisaron un poco como si fuera un camerino.

Ahí estaban los diferentes uniformes, para cada uno había ropa interior y zapatos. Primero me puse un uniforme de alumna, Audrey me dijo que el maquillaje sería muy tenue, que sería el mismo para cada parte de la sesión que solo cambiaría el peinado, mientras ella me hacía dos colas de caballo, yo veía lo hermosa que era la muchacha, una güera de ojos azules, un cuerpo hermoso, cuando me maquillo me dieron muchas ganas de besarla pero me contuve. Cuando salí para la primera sesión, mi suegro estaba sentado en un sillón, bebía algo y fumaba un puro.

Claudio me vio con mucha lujuria. Me puse en varias posiciones, el disfraz era muy pequeño, como lo serían todos los que usaría para las fotos. Después nos pusimos en posición del 69, yo arriba y ella abajo.

Comenzamos a chupar nuestros labios vaginales, después una a la otra le chupaba el clítoris. Ella se acomodó la ropa, yo me puse el siguiente disfraz y seguimos con la sesión.

Yo estuve un rato chupando por todos lados, Audrey hacía lo mismo, por lo visto mi suegro le estaba agradando a ella. Sentí un poco de celos, quería que mi suegro solo fuera mío, solo mi macho, pero no, yo sabía que Eduardo cogía con varias mujeres, yo solo era otra de sus putas. Mi suegro levantó a Audrey, le chupaba los senos, acariciaba sus nalgas. Los gemidos de Audrey eran ya gritos, no podía ver que hacían pero por los gritos, sabía que estaban satisfaciendo a esa muy hermosa mujer.

Así me estuvo cogiendo un rato Claudio. Claudio me daba nalgadas, yo quería poner celoso a mi suegro y comencé a gritar. Mi suegro ni siquiera nos volteaba ver, decidí mejo disfrutar de la cogida y olvidar por un rato a mi suegro. Audrey y Claudia se fueron, mi suegro me dijo que necesitaba que pasara todo la noche de un fin de semana con él, en su cabaña. Le dije que tenía que ver cómo salirme sin que mi esposo sospechara. Me fui a mi casa, en el camino pensaba en como poder estar un fin de semana con mi suegro, llegué a casa y nada se me ocurría.

En la noche casi no dormí pensando en cómo ver a mi suegro el fin. Al siguiente día, mientras desayunaba con mi esposo, se me ocurrió decirle que quería ir a un retiro, que me sentía un poco estresada y necesitaba relajarme, él me dijo que si, y que si podía ayudarme en algo que estaría encantado en ayudarme.

Me levanté y lo besé, le dije que si toda la gente fuera como él no me estresaría nunca, él me sonrió. Arturo se fue a arreglar pues iríamos a visitar una exposición en un museo. Yo aproveché para hablarle a mi suegro. Me fui con mi marido al museo, después fuimos a comer, estaba muy caliente, pero debía de ser discreta porque mi esposo estaba enfrente, bajo otras circunstancias ya estaría pidiéndole verga a alguien.

Tomé mi celular, hice correr la pantalla de contactos, puse el dedo sin ver, la persona que estuviera bajo mi dedo sería quien me quitaría lo caliente ese día. Cuando lo paré , quite mi dedo y leí, Miguel, él era un jovencito de 18 años que conocí en una fiesta de la escuela de uno de mis sobrinos, una fiesta para recaudar fondos, me tiro la onda y de ahí nos hicimos amantes.

Nos despedimos, tome las llaves de mi carro, dinero y me fui hacia el hotel, al llegar, Miguel ya me esperaba, pedimos el cuarto. En el cuarto nos dimos un largo beso, yo necesitaba que ese macho me hiciera suya otra vez, nos desnudamos y yo me agaché para mamarle la verga, lo hice con muchas ganas, mi lengua pasaba por todo su tronco, el gemía muy excitado.

Seguí mamando, mi lengua seguía pasando por todos lados, el no aguanto mucho, me llenó la boca de leche, yo me la tragué toda. Me acosté y el comenzó a chuparme las tetas, iba de una a otra, me gustaba como usaba su lengua en mis pezones, les daba unos golpecitos suaves que me hacía mojarme toda.

Yo le agarré la vega y se la empecé a acariciar, esta comenzó a ponerse dura, a crecer, él me sonrió y me dijo. Él me la metió toda, yo gemí y comenzamos a movernos. Mientras me la metía me agarraba los pezones, los apretaba fuerte, me causaba un poco de dolor, me gustaba lo que sentía. Él me saco su verga y se vino sobre mi estómago y mis tetas. Empecé a besarle el pecho, fui bajando hasta mamarle la verga, cuando se le puso dura le dije.

Obedecí, no necesitaba lubricante, estaba tan excitada que mi culo podría aguantar cualquier verga. Él se la agarró y la apuntó a mi ano, la metió lentamente, mi ano se iba abriendo, el placer era riquísimo. Él comenzó a nalguearme, las nalgadas eran fuertes, me gustaba como me usaba, que me hiciera sentir una puta. Él se vino en mi ano, ya le quedaba poca leche, pero yo disfruté como con ese poco semen mi culo se puso muy resbaloso. En la noche mi esposo me pidió hacer el amor, lo hicimos y como casi siempre no sentí nada, fingí que lo estaba disfrutando mucho, y es que con los cuernos que le pongo a cada rato por lo menos tenía que ser capaz de fingir, después de todo él era un buen esposo.

El viernes estuve tranquila en casa, el fin de semana lo pase con mi esposo. Fue un fin de semana muy tranquilo. El lunes estuve pensando en que el fin de semana estaría con mi suegro, me puse muy caliente.

El martes estuve sin sexo, desde que estuve el jueves anterior con mi esposo no había recibido verga, y ya saben que la de mi esposo no cuenta.

El miércoles, ya no aguantaba, quería verga, no sabía si llamar a uno de mis amantes o llegar con muchísimas ganas con mi suegro.

No aguanté y le hablé a mi sobrino Juan Carlos a la hora de la comida. Dieron las 4 de la tarde, yo estaba impaciente, solo traía una tanga, un brassier y tacones, quería que llegara mi sobrino y me cogiera. Dieron cuatro y cuarto y él no llegaba, le llamé pero no me contestó, me sentía desesperada, necesitaba a mi sobrino ya. Casi a las 5 llegó Juan Carlos, cuando lo hice pasar a la casa, me aventé sobre él para besarlo, él me tomaba de la espalda, hice que bajara sus brazos para que me agarrara las nalgas.

Me cargó y me llevó a mi cuarto, ahí me quito la tanga y el brassier, yo me iba a quitar los tacones pero no me dejo. Me levantó y me puso en cuatro, yo abrí las piernas, mi sobrino me dio varias nalgadas, yo gemía. Él me la acerco otra vez, sentí como me metió la punta, me la sacó.

Me quede esperando y él no hizo nada. Él se escupió en la mano, y me metió un dedo en el ano, me lubricó para meterme su pito, yo me abrí las nalgas y le dije. Él me la metió toda, sentí mucho placer, me gusta que un buen macho me encule, y mi sobrino era un macho que sabía dominarme, me hacía sentir muy puta. Del buró tomó una foto de mi esposo, me la puso enfrente y me dijo que le dijera que era un cornudo, que mi sobrino era mejor que él.

P —Cornudo, mira como me coge un macho de verdad, soy la puta de mi sobrino, nadie me coge tan rico como él, ve como me la mete por el culo y la puta de tu esposa lo disfruta. Cuando Juan Carlos salió del baño, me dio las gracias, yo le sonreí y me puse una bata, lo acompañe a la puerta, antes de llegar él me dio una fuerte nalgada, me dijo que era una gran puta, yo le di las gracias.

Cuando llegó mi suegro me dijo que mi carro debía de quedarse, que solo iríamos en el de él, lo dejamos en una calle segura, cuando me subí a su carro, nos besamos con mucha pasión, mi suegro besa muy rico. Arrancó el carro y nos fuimos hacía una cabaña que tiene él.

Él salió de la cocina, yo ya no aguantaba lo caliente que estaba, seguí cocinando, cuando todo estaba listo, lo llamé, no sentamos a comer en la cocina, cuando acabamos eran como las 5 de la tarde, me dijo me recostara un rato, así lo hice.

Me entregó una pequeña maleta, me metí a bañar, cuando salí abrí la maleta, en ella encontré una tanga negra, un brassier del mismo color, medias para ligueros, los ligueros, y unos tacones de aguja, una botella de perfume, me vestí me puse un poco de perfume.

Mi suegro entró al cuarto, me tomó de la mano y me llevó a la sala. Al llegar varios hombres comenzaron a silbar y a aplaudir, algunos gritos también se escucharon, los fui observando, uno era Gregorio un muy buen amigo de mi suegro, otro era Teodoro cuñado de mi suegro, otro era Gabriel un primo de mi esposo, otro era Ulises un socio de mi suegro, también estaba Manuel un primo de mi suegro, Darío un amigo de Arturo, Ernesto un hombre con el que mi querido suegro había hecho varios negocios, Jorge un maestro de la universidad de mi esposo también estaba ahí, Diego un mesero que nos atendía en un restaurante al que iba muy seguido con mi suegro.

Yo no sabía de qué se trataba este asunto, lo primero que me paso por la mente es que mi suegro quería darme una gran orgía, pero pronto vi que no. U —Pero como vamos a pagar por ella cuando muchos de nosotros ya algunos no la hemos cogido gratis. Todos bebían whisky, estaban sentados en la sala, al centro había una mesa, en la cual me hizo mi suegro pararme y modelar. Diego levantó la mano, después mi suegro pidió cuatro mil, la mano la levantó Emiliano, así fue aumentando el precio, hasta que se llegó a los era Ernesto el que iba ganando, mi suegro dijo que quien daba todos dudaron, nadie levantaba la mano, mi suegro comenzó a contar cuando iba a decir tres, Teodoro dijo que daba los Mi suegro pidió , a mí me pareció exagerado, nadie levantaba la mano, contó hasta 3 y dijo que el ganador era Teodoro.

Me gustaba estar con Teodoro, él sabía hablarme sucio bien rico. Teodoro se desnudó, yo hice lo mismo, me puse de rodillas frente a él, tomé su verga se la escupí y se la comencé a mamar. Yo seguía mamando con mucho gusto esa verga, se escuchaba el sonido de mi saliva y su líquido pre seminal.

Mi lengua iba por todos lados, cuando escuché que gemía ya muy fuerte, relaje la mamada, me saqué su pene y le di pequeños besos. Con mi mano pegué su verga a su estómago y le pasé la lengua por los testículos, estos estaban muy calientes. Después de un rato él me levantó y me acostó en la cama, me chupó las tetas, daba pequeñas mordidas a mis pezones, yo lo tomé de la cabeza, acariciaba el cabello.

Él bajo a mi vagina, primero me dio unas chupadas lentas en los labios, después me chupó el clítoris a gran velocidad. Le llené de jugos la boca y la cara, él trató de comerse todo.

Mientras me recuperaba, él me comenzó a hablar de lo de siempre. Yo le sonreí, le pedí que se pusiera encima de mí tomé su verga y la puse entre mis tetas, le comencé a hacer una rusa, apretaba mis tetas sobre su pito, el me veía desde arriba, yo lo veía. Seguí con la rusa, me gustaba mucho ese macho, a pesar de la diferencia de las edades, era un hombre que con solo verme me ponía caliente. Brincaba sobre su pito, el ya no gemía, gritaba, que era lo que yo quería.

Empezó a dejarme todo su semen caliente en el ano. Yo sentí muy rico cuando su verga palpitaba dentro de mi ano. Me quite de encima de él y me puse a su lado. Él no dejaba de ver hacia arriba, su cara de felicidad me dejaba saber que había disfrutado mucho de mi culo. Después de un rato nos pusimos a platicar, eran como las 10 30, así estuvimos por como 2 horas, donde en varias ocasiones me dijo que dejara a su sobrino, que yo tenía que ser su esposa. Siempre le sacaba la vuelta.

Su verga se empezó a poner como piedra, a mí se me hizo agua la boca. Él me tomó de las piernas me jaló hacia él, yo estaba acostada, él se sentó, puso mis piernas sobre sus hombros, apuntó su verga a mi coño que estaba muy mojado, la punta de su pene la paso por mis labios, mi coño ya la pedía adentro.

Me tomó de la cintura, me la metió suavemente durante algunos minutos, era rico lo que sentía dentro de mi coño, yo le sonreía. Él me cogía muy fuerte, su pene entraba y salía, yo apretaba para darme mayor placer, los dos gemíamos, la cama brincaba, nuestros cuerpos sudaban, el olor a sexo llenaba la habitación.

Así seguimos por algunos minutos, yo tuve un gran orgasmo cuando él se vino en mi ano, me llenó delicioso el culo. Me la sacó, yo me deje caer sobre la cama, estaba muy cansada, él se paró, se fue a bañar, cuando regresó me dio las gracias y salió del cuarto, me quede dormida. En la madrugada me desperté, eran como las 5 de la mañana, fui a buscar a mi suegro, él estaba dormido en otra recamara, sintió que entré a su cuarto y se despertó. P —Sí muchísimo me sentí muy pero muy puta, todos esos machos pagando por cogerme y por mis fotos.

Me acosté a su lado, me recargué en su pecho y nos quedamos dormidos, en la mañana me desperté, lo vi dormido, le quite las cobijas, le bajé el pantalón de la pijama, el bóxer, tomé su verga, y se la chupé, cuando se le puso dura él se despertó.

Comencé a bajar y subir de forma lenta sobre su pene, sentía muy rico como me abría, como me llenaba de calor el coño. Nos bañamos, fuimos a caminar y después a desayunar, ya eran como las 12 cuando regresamos a la cabaña.

Mi suegro me dijo que regresaríamos temprano a la ciudad, que comeríamos en el camino. Yo le dije que si podríamos coger otra vez antes de salir, él dijo que sí que en una hora me cogería como la zorra que soy, mi coño se mojó de inmediato. Mi suegro estaba vestido pero yo llegué desnuda, me agaché frente a él, le saqué la verga del pantalón, se la empecé a mamar, mi lengua iba por todos lados, después me dediqué a chupar solo su cabecita, le di pequeñas succiones, mi suegro gemía.

Mi suegro me levantó, me puso en la cama boca arriba, tomó mis piernas y las puso sobre sus hombros, me metió toda su verga. Él me la metía muy profundo, me encantaba sentir como entraba tan adentro, los dos gemíamos muy fuerte.

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